La historia de Carla

Lo que hizo para que su vida de un giro de 180°

Comencé a practicar yoga casi de casualidad. Una amiga de una amiga me pasó el contacto de un profesor y ahí comencé este transitar.

Fue en un momento duro de la vida para mí, me costaba enormidades ver el lado bueno de las cosas. Estaba dejando de fumar y me había mudado de casa y de barrio.


Tenía vértigo (causado por una cuestión en el oído bastante común),no me sentía bien prácticamente nunca.

Cuando fui a mi primera clase me puse un pantalón de jean; si! Así como se lee: un pantalón de jean.

No tenía ni idea del nombre de las posturas y me agarré tremenda contractura de mirar a los demás haciendo los movimientos, porque yo,literalmente,no entendía nada de nada. Y ni que hablar de la transpiración....uff


Pero había algo en ese momento de mi vida que había hecho que tocara fondo y ese fondo ya no tenía más profundidad

Ya no tenía un momento donde no sintiera una tremenda irritabilidad,todo y todos me afectaban. No dormía bien,no comía bien,no pensaba bien y prácticamente,no sentía ....

Tremendo,no?


Durante las primeras clases empecé a sentir la necesidad de cerrar los ojos cuando respiraba y cuando estaba en una postura que no fuese de pie,y ese cerrar los ojos me llevó a tener la sensación de estar conmigo y me empecé a querer,me empecé a gustar y me empecé a dar cuenta de que yo, soy para mí. Si: yo soy para mí.


Después,las coreografías....el saludo al sol,el saludo a la luna....el fluir.

Fluir: un término enormemente oriental que nosotros,los occidentales ,tratamos de invocar. Como si la cantidad de veces que repetimos la palabra "fluir" influyese en nuestra capacidad de ver acontecer....pero a pesar de este esfuerzo mental por interpretar, intelectualizar, digitalizar esta palabra, yo sentí que fluía.

Fluía por segundos...segundos que dejan y dejaron en mi la impresión de que todo está bien y que todo está en orden...


Así,me enamoré de la práctica, que pasó a ser el origen de mi verdadera historia, la que iría a escribir yo. La práctica que me hace volver una y otra vez al suelo, a la colchoneta, al mantra, al incienso , al equilibrio, al límite y a la potencia de mi cuerpo.


A tener la sensación de estar viva, a tener la certeza de estar viva, a agradecer el sol, la

lluvia y el milagro de los mecanismos de mi cuerpo que me sostienen unida a lo vital.


Resumiendo, cambié aquel estado conflictivo con la práctica, con el respirar lento, con la elección de los momentos, con el detenerme...

El yoga logró en mi que sintiera lo importante de sentarme a respirar, así, lisa y llanamente: respirar.

El Yoga me rescató.

Sino respiro no existo, si respiro rápido y sin consciencia me pierdo, si respiro lento y con gratitud: me encuentro.


A través de una organizada rutina con un objetivo particular, cambié mi forma de ver el mundo. Fue determinante para que esto suceda algo fundamental: las ganas del cambio.

A esta altura del camino, con 11 años de práctica, puedo afirmar con seguridad, que lo más importante en el cambio de perspectiva de la persona hacia el mundo y viceversa es, la necesidad de cambiar, las ganas de transformarse y la seguridad de que lo mejor y más bonito es convertirse en la mejor versión de uno mismo.

Para mi funcionó.


La adaptación de una secuencia de posturas, de varios ejercicios de control sobre la respiración, la disposición de un determinado período de tiempo diario para mí, de un espacio, la elección de determinados sonidos y la selección de meditaciones(todas orientadas a la búsqueda de un trabajo particular ,ninguna al azar)hicieron que biológicamente mi cuerpo se transformara y con este cambio llegó el modo distinto de ver al mundo.


Ya no me sentaba a ver al mundo de afuera, ahora estaba en él...

Que puedo decir? Que lo recomiendo.

Recomiendo el yoga , la meditación, la pintura, correr, caminar, andar en bicicleta, leer, cantar, escuchar, conocer y conocerse.

Saberse más....ser un amplio panorama de autoestudio sin importar el cómo...


Eso logró el Yoga en mí y en mis vínculos afectivos.

Me agradezco y agradezco todos los acontecimientos de mi vida que se dieron de tal forma y tiempo que,no me quedó más salida que salir...

Gracias


Carla Piccini

Profesora de Yoga

Practitioner en PNL

Biodanzante

Maldonado - Uruguay

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